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El trabajo, el New Age, la Argentina y la IA

Comparen en sus IAs favoritas la ecuación salario, vivienda, cantidad de horas trabajadas en países de Europa Nórdica (Países bajos, Alemania, Dinamarca), países de Europa Central, o Asia- Pacífico con el escenario laboral argentino. El resultado es verdaderamente desalentador, para no decir angustiante y desolador. Es que, en promedio, ¿qué importa si los salarios son bajos o altos en relación con el resto del mundo? Finalmente, ¿qué más da si acá se ganan mil dólares y en la otra punta cinco mil? Lo desalentador recae en los costos que responden al interrogante ¿cuánto se gasta en vivir, digamos, con vivienda, comida saludable, vestimenta acorde, acceso a la salud, tiempo recreativo ­-para el consumo, incluso-, y el sueño de un futuro prometedor que compense el sacrificio del hoy?

Puesto así, los datos publicados por la International Laboure Organization, sobre un estudio que abarca 2023-2024 arrojan que un trabajador promedio en Países Bajos, Alemania o Dinamarca gana entre USD 3.800 y 4.400 mensuales en términos de poder adquisitivo real, trabaja entre 32 y 36 horas semanales y destina alrededor de un tercio de ese ingreso al alquiler, en Argentina el panorama es radicalmente distinto: el trabajador formal promedio cobra entre USD 900 y 1.223 por mes, trabaja entre 40 y 45 horas, y puede llegar a destinar entre el 35 y el 50% de ese ingreso solo para pagar el alquiler, con una canasta básica familiar que —sin contar la vivienda— ya consume entre USD 700 y 900.

El caso de Europa Central es similar a regiones del norte, y a países en Asia-Pacífico, como Australia y Nueva Zelanda, que promedian al resto en cantidad de horas trabajadas, pero se distinguen en que, como en Argentina, el alquiler representa un gran porcentaje en los salarios, casi el 40%. Para no perder de vista el caso argento, insistamos en que aquí los salarios promedian los USD 1.200 (en el mejor de los casos), pero que el costo de vida puede superar los USD 900. Difícil atravesar el Día Internacional del Trabajo con estadísticas tan amargantes. Datos recogidos hasta 2024, qué será de los de hoy.

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Las encuestas, esos malditos números multiprocesados por las IAs

Ahora, dos elementos particulares deambulan también en Argentina. Por un lado, el sacrificio laboral que no alcanza para cubrir lo más esencial, ergo sostener una vida con proyección; por el otro, las empresas y organizaciones solicitando más producción, más rapidez con las IAs y, al mismo tiempo, clima laboral saludable mediante servicios de couching de entidades lideradas por la disciplina de la psicología conductivista y gurúes new age que insisten con frases como “si no crees en vos, nadie lo hará”, y si “no te convences de que tú puedes, entonces nadie lo hará por ti”.

Todo esto apunta relación con la forma en que empresas y organizaciones alientan y lideran a sus trabajadores, y los datos sostienen que este liderazgo es, en más del 72%, defectuoso, nulo o de cotillón. Según datos publicados por La Nación en noviembre de 2024, Argentina lideraba el ranking regional de agotamiento laboral de manera consistente.

El artículo de este portal de noticias nacional está basado en el estudio de Bumeran, del que participaron 5899 personas trabajadoras y especialistas en recursos humanos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. Según los resultados, el 91% de las personas trabajadoras en Argentina afirmaba entonces experimentar el síndrome de burnout.

Por primera vez, tanto los trabajadores como los especialistas en recursos humanos empezaron a coincidir en la magnitud del agotamiento: “en 9 de cada 10 organizaciones, el burnout ya no es solo una percepción individual sino una realidad organizacional”, remata el estudio.

La curiosidad de este mapeo y datos globales comparados brevemente, para difusión y conmemoración de esta fecha, tiene cada vez más un péndulo interrogando. Por un lado, la pregunta de cómo piensan los superiores, o las áreas de recursos humanos, administrar este escenario de burnout, salarios bajos, experimentación de desesperanza, fatiga y, del lado de enfrente, las mismas o mayores exigencias de producción.

Por último: reconocemos la sobreinformación, lo que equivale por defecto a sobreproducción; también es sabido que de equis toneladas de producción de alimentos, vestimenta, tecnología, etc., casi la mitad se desperdicia. Entonces, por último, para no dar más vuelta: ¿para qué tanto si al final, ni las empresas new age, ni las IAs funcionando a todo motor, ni el personal ya aguanta tanto desequilibrio y desajuste entre lo que da y le es dado?

 

Feliz Día Internacional del Trabajo
Zarco | Otra Mirada
Por: Augusto Guisasola

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