Ética de la comunicación - Zarco Comunicación

Sobre nuestra ética de la comunicación

Todo comunicado deja huellas de su ética. Su autor, la línea editorial y el canal por el cual se comunica se rigen por sistemas de normas morales. La ética se filtra (o estanca) en los enunciados producidos en cualquier formato, ya sea publicitario, institucional, político, propagandístico, informativo, ensayístico.

En Zarco, entendemos que comunicar de manera ética significa hacerlo de manera responsable según el carácter del comunicado, su contexto y destinatarios. Nos basamos en la idea (y ensayos y estudios) de la responsabilidad en el campo de la comunicación, con la cual imaginamos inclinar el mundo hacia un lugar más respetuoso, gobernado y liderado por adultos responsables y criteriosos, y no por sencillos utensilios de las necesidades del mercado a costa de todo.

Preferimos espantar, que rabiar por condescendencia

No es lo mismo comunicar la plataforma electoral de un partido político de izquierda, centro, o derecha, que aceptar la demanda de servicios de comunicación por parte de un partido o grupo que incluya entre sus enunciados elementos xenófobos, explícitamente violentos, racistas, misógenos o cualquier otra índole de atropello a la integridad y resguardo que merece la multiplicidad de voces (y visiones) que no alteran ni perjudican la vida de terceros.

Agencia Zarco | Comunicación y Publicidad - Ética de la Comunicación, pintura de William Blake
Pintura de William Blake, representativa de las indeterminadas tentaciones que llevan a actuar de manera irresponsable

Hablemos de la ética de Zarco

Tenemos y vamos construyendo una política empresarial que va arrojando una valoración expresa de nuestro presente. Así las cosas, no nos da lo mismo esto que aquello. Por el contrario, nuestra valoración del presente es bastante fácil de presentar, por lo menos a grandes rasgos: nos preocupa. Observamos con espanto cómo numerosas agencias de comunicación hacen caso omiso a las demandas que compañías, instituciones, comercios, partidos políticos, u otros agentes realizan de sus servicios sin importar el impacto negativo que puedan tener los productos o enunciados de estos en la esfera social y de mercado.

En todo caso, estamos aquí para hablar de nuestra ética y no para juzgar lo que otras agencias hacen. Por eso la insistencia: en Zarco no nos da lo mismo esto que aquello. Mejor dicho, nos encanta recibir clientes, asesorarlos, que nos elijan para producirles la comunicación que precisen, quedar bien con ellos y recibir rédito económico de igual medida. Pero en este punto es donde podemos enunciar de manera categórica: así como nos encanta que nos elijan… nosotros también elegimos.

De nuestra parte, ¿qué ética practicamos?

Desde el punto de vista de la comunicación, analizamos los discursos políticos, institucionales y comerciales, y vemos con cierto desagrado que —asesoramiento de consultoras y agencias mediante— instituciones, figuras y autoridades públicas utilicen una retórica descalificadora, violenta o que desacelere, aún más, la credibilidad social en las bases e instituciones democráticas que una comunidad necesita para su pacífica convivencia entre quienes la integran. Tampoco los discursos comerciales que sugieren felicidad a cambio de consumo inconsciente. Como verán: sabemos espantar clientes con este tipo de fundamentos.

Desde Agencia Zarco, sabemos producir espanto
               Desde Agencia Zarco, sabemos producir atractivos y también espanto | Pintura “El Grito”, de Edvard Munch

 

Una verdad espantosa

Desde Zarco buscamos posicionar una identidad empresarial caracterizada, primordialmente, por el rasgo ético de generar un mejor presente, ofreciendo asesoramientos al cliente donde se contemplen y ofrezcan reflexiones respecto de esta problemática brevísimamente expuesta. Buscamos ampliar nuestra cartera de clientes, pero no a costa de seguir socavando la posibilidad de construir públicos críticos.

Por el contrario, resguardamos la determinación de desenvolvernos con una responsabilidad empresarial basada en una ética de comunicación que juzga de manera negativa lo que hoy impera: la superficialidad, el vacío, el despojo de consistencia y el pensamiento crítico en los públicos.

Por Augusto Guisasola | Fundador y director de Zarco

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